En la última década, México ha registrado una disminución constante en el número de uniones de crédito activas, pasando de 104 en 2013 a solo 67 instituciones operando al cierre del segundo trimestre de 2025, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y análisis de PCR Verum.
Este ajuste estructural responde a una combinación de factores: mayor competencia de entidades no bancarias, reconfiguración del crédito agroindustrial y un marco regulatorio más exigente en materia de cumplimiento operativo, riesgo y tecnología.
Las uniones de crédito, constituidas originalmente para facilitar el financiamiento en sectores productivos, especialmente agropecuarios y regionales, operaban como instrumentos para reducir los costos de financiamiento para sus socios. Sin embargo, en los últimos años han enfrentado presiones por volumen de negocio limitado, alta concentración de cartera, y menor competitividad frente a fintechs, Sofomes, bancos digitales y plataformas de f…




