El efectivo sigue teniendo un peso difícil de ignorar en México. Y para tapi, esa realidad abre una oportunidad que va más allá de conectar bancos, fintechs y comercios: usar una red de más de 70,000 puntos físicos para acercar también los pagos gubernamentales a los ciudadanos. La compañía informó que su infraestructura de cobros en efectivo ya está disponible en el 81% de los municipios mexicanos, más de 2,000 de los 2,478 reconocidos por el INEGI.
Los puntos están distribuidos entre 29 cadenas comerciales y tienen presencia en las 32 entidades federativas. De acuerdo con tapi, la cobertura equivale al 94% del territorio nacional y alcanza municipios donde vive el 98% de la población mexicana.
La cifra muestra una de las particularidades del mercado de pagos mexicano: digitalizar las transacciones no necesariamente significa eliminar el efectivo.
Al cierre de 2025, la demanda de billetes y monedas llegó a 3.545 billones de pesos, un crecimiento anual de 7.6%, de acuerdo con cifras de Banco de México citadas por la empresa. Para las plataformas de pagos, esto obliga a mantener puentes entre infraestructura digital y puntos físicos de recaudación.
De los pagos comerciales a las tesorerías
tapi quiere extender ese modelo hacia un terreno con una brecha operativa considerable: los pagos municipales.
Según datos del Censo Nacional de Gobiernos Municipales 2025 del INEGI incluidos en el comunicado, durante 2024 los municipios mexicanos programaron una recaudación de 92,817.8 millones de pesos por concepto de predial, pero captaron 48,703.2 millones. Es decir, cobraron apenas 52.5% de lo previsto.
La baja recaudación municipal responde a distintos factores y no puede atribuirse únicamente a los canales de pago. Sin embargo, la disponibilidad de esos canales sí forma parte del problema operativo: en distintos municipios, obligaciones como el predial todavía requieren acudir físicamente a una tesorería y hacerlo dentro de determinados horarios.
El Instituto Mexicano para la Competitividad estima, según la información citada por tapi, que apenas 11% de los ingresos municipales proviene de fuentes propias. Ahí es donde la empresa busca colocar su infraestructura.
En lugar de que cada gobierno local construya su propio sistema de pagos, tapi plantea conectar las tesorerías a una red ya desplegada. Mediante una sola integración, los municipios podrían habilitar el cobro de predial, agua, derechos y multas tanto en los más de 70,000 puntos físicos como en las aplicaciones de instituciones financieras conectadas a la compañía.
Para municipios pequeños, el planteamiento puede ser especialmente relevante. Construir sistemas propios, mantenerlos e integrarlos con diferentes medios de pago supone costos tecnológicos y operativos difíciles de justificar frente a presupuestos limitados.
“El vecino que paga su predial en la tienda de la esquina no siente que está usando tecnología, y sin embargo ese pago viaja por rieles digitales y llega conciliado al municipio el mismo día”, afirmó Tomás Mindlin, cofundador y CEO de tapi.
“Un municipio de 8,000 habitantes y la tesorería de una capital tienen que poder cobrar con la misma calidad de servicio. La diferencia de presupuesto entre los dos no debería definir la experiencia del ciudadano”, añadió.
El efectivo como puerta de entrada digital
La apuesta también refleja un cambio en la discusión sobre infraestructura financiera en América Latina.
En mercados donde el efectivo conserva una presencia alta, el reto no pasa solamente por migrar usuarios hacia aplicaciones. También consiste en digitalizar lo que ocurre después de que una persona entrega billetes en un mostrador: identificar el pago, procesarlo, conciliarlo y hacer llegar la información al receptor. tapi opera precisamente en esa capa.
La compañía señala que conecta a más de 20,000 empresas de servicios y procesa más de 300 millones de transacciones anuales. Además de México, tiene presencia en Argentina, Chile, Colombia y Perú. Su infraestructura permite realizar pagos de servicios, recargas, operaciones de cash in y cash out y procesos de cobranza.
El nuevo frente municipal pone esa infraestructura ante un mercado distinto. La prueba estará en cuántos gobiernos locales pasan de tener una red disponible a integrarla realmente a sus procesos de recaudación. Para tapi, la cobertura ya está construida. El siguiente paso es convertir esos 70,000 puntos en una alternativa cotidiana para pagar también al gobierno.
Fuente: Comunicado de prensa de tapi





