El registro telefónico también pone a prueba la banca móvil
La posible suspensión de líneas no registradas revela una dependencia crítica del sistema financiero mexicano: el celular es sucursal, llave de acceso y segundo factor de seguridad.
El nuevo registro obligatorio de líneas móviles ya dejó de ser sólo un trámite de telecomunicaciones. Para el sistema financiero mexicano, el riesgo central es operativo: si una línea es suspendida, el usuario no sólo pierde llamadas o datos; puede perder temporalmente acceso a su banca móvil, códigos de verificación, alertas, recuperación de contraseñas y pagos cotidianos.
La alerta llega cuando la banca móvil se volvió el principal punto de contacto entre instituciones financieras y usuarios. México tiene más de 91 millones de usuarios de banca móvil. Esa cifra cambia la dimensión del problema. El teléfono dejó de ser un canal adicional y se convirtió en una credencial financiera.
El registro de líneas busca asociar números móviles con identidad para combatir delitos como extorsión y fraude. El objetivo de seguridad pública es obvio. El problema es que la suspensión masiva o desordenada de líneas puede generar un riesgo colateral: usuarios legítimos sin acceso inmediato a servicios fi…





