Radar informó que ha procesado más de 20 millones de payouts por más de USD 2,500 millones en América Latina, mientras la región avanza hacia un ecosistema de pagos en el que empresas deben operar simultáneamente con transferencias instantáneas, wallets y otros rieles locales.
El crecimiento de estos mecanismos está modificando la infraestructura necesaria para mover dinero entre países. En 2025, los pagos cuenta a cuenta, o A2A, representaron 23% del valor del comercio electrónico y 14% del valor transaccionado en puntos de venta en América Latina, de acuerdo con cifras de Worldpay citadas por Radar.
El problema para las compañías regionales es que esa expansión no ocurre sobre un único estándar.
Brasil tiene Pix. Argentina opera Transferencias 3.0. México combina SPEI con wallets y otros métodos. Colombia tiene una mezcla propia de infraestructuras. Para una empresa que mueve dinero en varios países, cada mercado termina exigiendo conexiones, reglas y procesos distintos.
La fragmentación se convierte en un problema operativo
Radar plantea que la capacidad multi-riel está dejando de ser solamente una forma de ofrecer más métodos de pago.
También puede convertirse en una capa de redundancia.
Cuando una infraestructura presenta una interrupción o limitación operativa, contar con otra ruta permite redirigir una transacción y mantener activo el flujo de fondos. Esto adquiere especial relevancia para procesadores de pagos, compañías de remesas y marketplaces que manejan grandes volúmenes de operaciones.
“Ninguna empresa que opere pagos en varios países de Latinoamérica puede darse el lujo de depender de un solo riel”, señaló Herbert Schulz, CEO y fundador de Radar.
La compañía sostiene que el reto aumenta conforme los flujos empresariales se vuelven más digitales y transfronterizos. De acuerdo con datos de EBANX, 75% de las pymes latinoamericanas utiliza canales digitales para pagar a sus proveedores y 72% realiza compras internacionales.
Más cross-border implica más infraestructura local
Los pagos transfronterizos agregan otra capa al problema.
Mover dinero entre países no termina al iniciar una transferencia. Las empresas también necesitan administrar conversión de divisas, liquidez, liquidación y payouts utilizando la infraestructura disponible en el mercado de destino.
Radar identifica precisamente ahí una de las principales fricciones para las compañías regionales: coordinar rieles locales con reglas, formatos y condiciones diferentes sin perder visibilidad sobre el estado de cada transacción. La fragmentación puede complicar también conciliaciones y respuestas ante la indisponibilidad de algún canal.
El planteamiento detrás de su producto de payouts es conectar distintas infraestructuras y mantener alternativas de enrutamiento cuando alguna falla. La plataforma opera sobre AWS y cuenta con certificación ISO 27001.
La expansión de Pix, SPEI y otros sistemas locales está creando más opciones para mover dinero. Para las empresas que trabajan en distintos países, también aumenta el número de conexiones que deben administrar. Ahí es donde la orquestación y la redundancia empiezan a pesar tanto como la velocidad del pago.



