MUNDI cerró una línea de financiamiento por hasta US$150 millones con Column, un banco estadounidense con licencia nacional y miembro de la FDIC. La operación tiene una particularidad: es la primera alianza de financiamiento de Column con una fintech especializada en comercio exterior en México.
Con la nueva línea y renovaciones recientes de deuda, MUNDI podrá llevar su capacidad para financiar cuentas por cobrar hasta US$325 millones, más del doble de la que tenía anteriormente. Pero el dato relevante va más allá del tamaño de la operación.
El financiamiento llega cuando los exportadores mexicanos necesitan más capital en dólares para cubrir el espacio entre una orden de compra, la producción, el embarque y el momento en que finalmente cobran. A esa presión operativa se suma la incertidumbre por la revisión del T-MEC, que está obligando a muchas empresas a cuidar más la caja y mantener margen para reaccionar ante cambios comerciales.
En una entrevista exclusiva con FintechExpert, Martin Pustilnick, cofundador y CEO de MUNDI, señala que la demanda que están viendo entre exportadores mexicanos ya refleja ese cambio.
“Para MUNDI, esta demanda refleja dos cosas: que la relación comercial entre Estados Unidos y México se está dinamizando cada vez más y que el acceso a capital es ya una condición más relevante para participar en ella. Hoy, para un exportador, tener una orden de compra o un nuevo cliente no siempre es suficiente; necesita liquidez para comprar insumos, pagar nómina, producir, enviar y sostener su operación hasta recibir el pago.”
Es precisamente ahí donde MUNDI y Column están colocando su apuesta.
El cuello de botella aparece cuando llega el crecimiento
México tiene una posición central dentro de las cadenas de suministro de Norteamérica. De acuerdo con las cifras citadas por MUNDI, las importaciones estadounidenses provenientes de México alcanzaron US$534,300 millones en 2025, y durante 2026 el flujo ha mantenido esa trayectoria.
El acceso al crédito, sin embargo, no avanza necesariamente al mismo ritmo.
La compañía señala que las micro, pequeñas y medianas empresas generan menos del 7% de las exportaciones mexicanas y que el financiamiento formal continúa poco utilizado. Para muchas empresas, el proveedor sigue funcionando como una fuente de crédito más accesible que una institución financiera extranjera.
Eso crea una paradoja frecuente en comercio exterior: una empresa puede tener demanda, un nuevo comprador e incluso una orden confirmada y, aun así, no contar con el efectivo necesario para cumplirla.
Pustilnick identifica ese punto como una de las principales restricciones para las PyMEs mexicanas.
“El principal obstáculo es el acceso a capital de trabajo flexible y adecuado para los tiempos y características del comercio exterior que hoy tenemos. Para muchas PyMEs, obtener financiamiento en fuentes tradicionales sigue siendo complicado, ya sea por los requisitos, los tiempos de aprobación o porque las alternativas disponibles no responden a sus ciclos de operación.”
La experiencia acumulada por MUNDI le da una muestra relevante para observar el problema. En seis años, la fintech ha trabajado con cerca de 600 empresas y ha participado en transacciones desde México hacia más de 50 países por más de US$2,500 millones.
Según Pustilnick, hay un momento en particular en el que la necesidad de crédito tiende a aparecer.
“Hay un patrón muy claro: muchas de las necesidades de financiamiento aparecen precisamente cuando la empresa está creciendo. Un nuevo cliente, una orden más grande o una oportunidad de exportación implican producir más, adquirir insumos y cubrir costos antes de recibir el pago.”
El problema, entonces, no siempre comienza con una empresa en dificultades. Puede aparecer justo en el escenario contrario: cuando las ventas están creciendo más rápido que la caja.
Column pone balance e infraestructura bancaria
La operación tampoco debe leerse como una ronda tradicional de venture capital.
Los US$150 millones están destinados a ampliar la capacidad de MUNDI para financiar activos y capital de trabajo de sus clientes. Eso cambia la métrica con la que debe evaluarse el acuerdo: más que una valuación, importa cuánto capital puede colocarse, con qué velocidad y cuántas operaciones adicionales puede soportar la plataforma.
Column aporta una característica poco común en este tipo de financiamientos. Es un banco estadounidense con licencia nacional que combina balance propio con infraestructura tecnológica desarrollada internamente. Fundado por William Hockey, cofundador de Plaid, Column ofrece cuentas, pagos y productos de crédito mediante APIs, y mantiene conexiones directas con redes como la Reserva Federal. Entre las compañías que utilizan sus servicios bancarios se encuentran Brex, Mercury y Bilt.
Para MUNDI, esa infraestructura modifica la forma en que puede acceder al fondeo.
En el anuncio de la operación, Pustilnick aseguró que “la plataforma de Column nos permite disponer de recursos diariamente y en cuestión de minutos”.
Esa velocidad importa particularmente en trade finance. Una solicitud que tarda semanas en resolverse puede llegar después de que el exportador tuvo que comprar materia prima, contratar transporte o decidir si acepta una orden.
La alianza busca reducir precisamente ese desfase.
No se hicieron públicos, sin embargo, detalles como la tasa del financiamiento, plazo, estructura de garantías o condiciones específicas de disposición de la línea. Esos elementos serán relevantes para medir el costo real de escalar esta capacidad.
El T-MEC convierte la liquidez en margen de maniobra
La revisión del T-MEC agrega otra variable. Para una empresa expuesta al comercio entre México y Estados Unidos, la incertidumbre puede traducirse en decisiones sobre inventarios, proveedores, producción y caja mucho antes de que exista un cambio concreto en las reglas comerciales.
Pustilnick asegura que ya están viendo ese comportamiento entre sus clientes.
“La incertidumbre lleva a las empresas a ser más cuidadosas con su liquidez y a buscar mayor flexibilidad financiera. Ante posibles cambios en las condiciones comerciales, contar con capital disponible les permite tener mayor margen de maniobra para ajustar producción, compras o inventarios conforme evoluciona la demanda.”
El crédito, bajo ese escenario, deja de ser solamente una herramienta para financiar una factura. También puede convertirse en capacidad de reacción.
Para una PyME, conservar efectivo mientras espera claridad regulatoria puede significar poder modificar inventarios, sustituir un proveedor o responder a un pedido sin comprometer la operación diaria.
Eso explica por qué MUNDI está viendo mayor interés por financiamiento denominado en dólares. Las empresas que cobran, compran insumos o mantienen obligaciones vinculadas con Estados Unidos necesitan reducir el desajuste entre la moneda de sus ingresos, sus costos y sus fuentes de capital.
Una señal para el fintech regional
La operación también deja una lectura para el ecosistema fintech de América Latina.
Durante años, buena parte de la conversación regional estuvo concentrada en tarjetas, cuentas digitales y crédito al consumo. El acuerdo entre MUNDI y Column se mueve en otra capa: infraestructura bancaria estadounidense conectada con una fintech que conoce la operación, los documentos y los ciclos de caja de exportadores mexicanos.
Ese modelo puede resultar especialmente relevante para negocios financieros donde el reto no es solamente originar clientes, sino conseguir fondeo suficiente para acompañarlos cuando crecen.
En el caso de MUNDI, la capacidad disponible sube ahora hasta US$325 millones. El siguiente examen será operativo: cuánto de ese nuevo espacio termina convertido en financiamiento para empresas que hoy tienen pedidos, clientes y capacidad productiva, pero no la liquidez necesaria para crecer al mismo ritmo.
Para los exportadores mexicanos, esa diferencia puede medirse de una forma bastante concreta: aceptar la siguiente orden o dejarla pasar.




