La banca mexicana ya tiene un nuevo estándar regulatorio para identificar clientes en operaciones sensibles. La CNBV publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma a la Circular Única de Bancos que incorpora de forma expresa la biometría facial como mecanismo de identificación y autenticación, junto con la huella dactilar, para ciertos procesos presenciales asociados a cuentas de mayor nivel operativo, créditos, servicios, medios de pago, retiros y transferencias.
El cambio no es sólo tecnológico. La reforma permite a las instituciones de crédito integrar bases biométricas propias, pero bajo una lógica de validación oficial, trazabilidad y control. Los datos deberán cotejarse contra registros del INE, la SRE, el SAT u otra autoridad federal que preste servicios de verificación biométrica. En la lectura pública de especialistas, el umbral de coincidencia se ubica en al menos 90% cuando el banco compara la información capturada con documentos oficiales.
La reforma desplaza la i…





