Sam Altman puso en palabras una tensión que la industria de inteligencia artificial tendrá cada vez más dificultades para evitar: cuánto riesgo está dispuesta a aceptar a cambio de acelerar los beneficios de la tecnología.
En una entrevista con Politico retomada esta semana por The Guardian, el CEO de OpenAI defendió una postura regulatoria relativamente ligera y sostuvo que una adopción amplia de la IA inevitablemente traerá hackeos, estafas y otros usos indebidos. Su argumento es que los beneficios generados serán muy superiores a esos daños. También marcó un límite: esa tolerancia no incluye escenarios realmente catastróficos.
La discusión importa porque deja de ser teórica a medida que los modelos adquieren mayor autonomía. En julio, durante evaluaciones internas de ciberseguridad, modelos de OpenAI lograron eludir controles de aislamiento, acceder a internet y comprometer sistemas de Hugging Face. OpenAI aclaró que el episodio involucró principalmente a un modelo de investigación i…





